Colosenses 3C – Temas de la familia
Colosenses 3:18-4:1
Introducción:
La fe en Cristo no tan solo cambia vidas - también cambia familias. Aquí Pablo habla a esposas, esposos, hijos, padres, y siervos. Parece que ya eran creyentes.
Algo está mal con las familias en Chile y el mundo hoy día. 33% de los hogares en Chile tienen un sólo padre o madre (son monoparentales). La cantidad de matrimonios está declinando cada año y los divorcios están aumentando. Considera que, en 2016, habían 62,400 matrimonios y 48,700 divorcios. Los divorcios representaban 78% de los matrimonios.
Más y más jóvenes se encuentran adictos a las drogas y los resultados de los hogares fracturados se notan casi cada día en las noticias.
Lo mejor que podemos hacer para ayudar a un creyente, además de anclarlo en la Palabra de Dios, es fortalecer su hogar.
Esposos y esposas: amor y sometimiento – vs 18-19
a. Las esposas
i. Pablo no habló a las mujeres primeras porque tenían más necesidad. El evangelio apoderó a las mujeres en el mundo Romano y Pablo quería ayudarles a controlar sus nuevas libertades.
ii. No podemos pensar de sometimiento como esclavitud. La palabra tiene significado militar y simplemente significa, “ordenar según rango.” Todos los rangos son importantes y ninguno es mejor que otro. Sólo son distintos en rango.
iii. Dios es un Dios de orden (1 Cor. 14:40). Dios estableció orden en el hogar. No significa que el esposo es mejor que la esposa, sólo que él es el responsable para el liderazgo del hogar – responsable para lo bueno y lo malo.
iv. Ambos tenemos que someternos el uno al otro y al Señor – Efesios 5:21 – “Sujetaos los unos a los otros en el temor de Dios.”
Estamos hablando de un respeto mutuo bajo la autoridad de Jesús, no una dictadura. El esposo debería considerar lo que la esposa quiere y ella debería tener la confianza de que está sometiéndose a un esposo amoroso. Así, la esposa puede fomentar un ambiente en el hogar que sea positivo, tanto para ella, como para los otros miembros de la familia.
v. Al decir, “como conviene,” no estamos hablando de que ella se somete cuando le conviene, sino que esto es lo que conviene – así debe ser. Es cierto que, en Cristo, “no hay varón ni mujer” (Gál. 3:28), pero, en la familia, Dios pide que las esposas se sometan. Es más, cuando se somete, está evidenciando que pertenece a Cristo.
b. Los esposos
i. Debemos amar con un amor agape – un amor que se sacrifica, no un amor codicioso. Una relación puede empezar con un amor romántico (me gusta estar contigo) pero debería desarrollarse, con la ayuda de Dios, a ser un amor sacrificial (esto no es lo que yo quiero o lo que sea lo mejor para mi, pero creo que es lo mejor para ti). – Efesios 5:25 – Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;”
ii. También hay una frase especial para los esposos - “no seáis amargos para con ellas.” No podemos tener amargura por algo que ella hizo o no hizo. La amargura destruirá a nuestras familias – Hebreos 12:15 – “Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios; no sea que brotando alguna raíz de amargura, os perturbe, y por ella muchos sean contaminados;”
iii. Ambos tenemos que ser honestos con el otro – Efesios 4:25 – “Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.”
Debemos ser honestos con nuestras emociones, honestos con nuestros deseos, planes, etc.
iv. Y no podemos quedarnos enojados – Efesios 4:26-27 – “Airaos, pero no pequéis: No se ponga el sol sobre vuestro enojo;”
v. Un esposo realmente amoroso, no será dictador. Considerará lo que sea bueno para toda la familia – 1 Corintios 13:4-5 – “La caridad es sufrida, es benigna; La caridad no tiene envidia, la caridad no es jactanciosa, no se envanece; (5) no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;”
c. La relación entre el amor y el sometimiento – Efesios 5:33 – “Por lo demás, cada uno de vosotros en particular, ame también a su esposa como a sí mismo; y la esposa reverencie a su marido.”
i. El esposo demuestra su amor en su sacrificio para ella. La esposa demuestra su amor en su sometimiento a Él.
ii. El esposo naturalmente amará y se sacrificará para una esposa sometida y la esposa naturalmente amará y se someterá a un esposo sacrificial u amoroso
iii. Esto no viene naturalmente. Requiere dedicación y sometimiento a Dios y Su obra en nuestras vidas. Viene cuando nos vestimos de la ropa de gracia como vimos la semana pasada. Viene cuando moramos en Jesús y Su Palabra y Su Espíritu. Lo perdemos cuando dejamos que la codicia controle nuestras vidas – Efesios 4:30-32 – “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención. (31) Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia, y toda malicia, sea quitada de entre vosotros; (32) y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios en Cristo os perdonó.”
Padres e hijos: ánimo y obediencia – vs 20-21
Poco después de crear el primer hogar, Dios les ordenó a multiplicarse (Gén 1:28). Salmo 127 dice que los hijos son una bendición de Dios. No todo matrimonio ha sido bendecido con hijos, pero los hijos tipicamente son el resultado natural de un matrimonio.
Y si queremos hablar de los derechos de los niños, el derecho más fundamental debería ser el derecho de ser criados, “en disciplina y amonestación del Señor” (Ef 6:4).
Ej: el predicador al funeral de criminal John Starkey quien mató a su esposa y fue ejecutado. Dijo, “nunca tenía una madre oradora.”
a. Responsabilidades
i. Los hijos tienen derechos pero también tienen responsabilidades y la más fundamental es obedecer. Deben obedecer “en todo,” no sólo cuando les conviene. ¿Los padres les pedirán hacer cosas injustas? No mucho, especialmente si los padres están sometidos a Dios y si el amor de Dios domina en el hogar.
ii. El hijo que no aprende obedecer a sus padres, es muy probable que nunca obedecerá a ninguna autoridad. La falta de respeto y obediencia en nuestra sociedad empezó en el hogar.
iii. En gran sentido, los hijos no crean problemas – solo los revelan. El padre o la madre que no puede disciplinarse a si mismo, tampoco podrá disciplinar al hijo. El padre o madre que no se somete a Dios o a las otras autoridades tampoco tendrá hijos sometidos a Dios ni a ellos mismos.
iv. ¿Cuándo es que un hijo deje de tener que obedecer? Cuando deja de depender del sustento de los padres – Efesios 6:1-3 – “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres; porque esto es justo. (2) Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, (3) para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”
b. Padres – no provocar
i. Esta palabra podría ser traducida, “Padres y madres.”
ii. El padre que no se somete a Dios siempre en la crianza de sus hijos, provocará a sus hijos a ira por ser inconstantes. En la casa serán muy permisivos y tolerarán un montón de cosas, pero salen a la iglesia o tienen visitas y las reglas cambian.
iii. El padre codicioso y no sometido a Dios o será muy permisivo porque no quiere disciplinar o será muy estricto, negando todo lo que el hijo pida
iv. El padre debería animar a sus hijos, no desanimarlos. Eso se logra al amarles y los hijos siempre deletrean el amor de la misma forma: t-i-e-m-p-o. Un padre puede provocar sus hijos a ira simplemente al no pasar tiempo con ellos.
v. Un hijo desanimado es una puerta abierta para el mundo. Si sus necesidades emocionales no son cumplidas en el hogar, el hijo buscará como satisfacerlas en el mundo – con los amigos equivocados, con las influencias equivocadas, y con las actividades equivocadas.
vi. Y si los padres no tenemos nuestros rangos bien definidos entre nosotros, los hijos se desanimarán cuando uno les da permiso y el otro luego les quita el permiso.
Siervos y amos: honestidad y dedicación – 3:22-4:1
a. La esclavitud era muy común en el imperio Romano
b. ¿Por qué es que la Biblia no condena a la esclavitud de una forma más obvia?
i. Porque debemos someternos a las autoridades civiles en temas civiles. Pablo estaba a favor de que uno consiguiera su libertad de las formas establecidas, pero no por medio de la rebelión (1 Cor. 7:21).
ii. Porque el enfoque de la Biblia y el ministerio de Pablo era el evangelio que produce cambios espirituales que luego producirán cambios sociales. Pero el objetivo nunca fue el cambio social sin el cambio espiritual.
c. Cuando leemos la otra carta que acompañó a esta y la de Efesios (Filemón), entendemos que el amo Cristiano tampoco debería ser muy severo con un esclavo. De hecho, ese esclavo fue el quien entregó esta carta a la iglesia en Colosas.
d. Un esclavo o siervo Cristiano debería obedecer a su amo como servicio u obediencia al Señor, “porque a Cristo el Señor servís” (vs 24).
e. Observa que el siervo debería obedecer para agradar al Señor y para la recompensa que recibirá del Señor. No importa si el amo no nos recompensa como debería, no importa si el amo se nota y nos agradece por nuestro trabajo. Dios ve y Dios recompensará. Ese debería ser nuestra motivación en el trabajo.
f. Aunque nadie aquí es un esclavo, de lo que yo sepa, los mismos principios son para nosotros.
i. Debemos servir, aun si nadie está mirando (vs 22)
ii. Debemos trabajar para el Señor, y no para los hombres (vs 23)
iii. Debemos obedecer sin quejar
iv. Tendremos nuestra recompensa de Dios al hacerlo o su castigo al no hacerlo
g. Puede ser difícil agradar a Dios y al amo y a las colegas, pero tenemos que tener bien definido nuestras prioridades
h. Y, en 4:1, tal como el respeto entre esposos y esposas y entre hijos y padres debería ser mutuo, también debe haber un respeto mutuo entre siervos y amos. Esta fue una idea nueva para la cultura de ese día. Los amos pensaban de sus esclavos como objetos para ser usados, no personas para ser respetados.
Conclusión:
Volvemos a ver el enfoque en Cristo. Cristo debería ser la cabeza del hogar y el jefe de nuestras vidas.
De hecho, todo lo que vimos hoy es una aplicación del 3:17
Si hay tiempo, repasemos Ef. 5:18-6:9, donde el enfoque es en ser lleno del Espíritu mientras que Colosas se enfoca en ser lleno de la Palabra de Dios, pero el resultado es igual – gozo, agradecimiento, y vidas sumisas. El ser lleno del Espíritu significa ser controlado por la Palabra
Si estamos llenos de la Palabra y llenos del Espíritu, podremos reducir conflictos en el hogar y ser honestos en el trabajo. La raíz de todo problema es un problema en el corazón y sólo Dios puede cambiar el corazón.
Cuando otros te ven, ¿ven a alguien lleno de la Palabra y el Espíritu de Dios?