Hace casi dos años, estudiamos este pasaje bajo el título, “Temor o fe.” Vimos que los discípulos respondieron a esta crisis en sus vidas con temor en vez de fe.
Vimos que tememos cuando:
o Nos olvidamos del poder de Dios
o Nos olvidamos de la voluntad de Dios
o Nos enfocamos en nuestras circunstancias difíciles
o No entendemos lo que sucede
Pero confiamos cuando:
o Sabemos que Dios está con nosotros
o Mantenemos la mirada en el Señor
o Recordamos lo que Dios ha hecho
Casi volví a repetir esa predicación hoy porque las verdades de la Palabra de Dios son para hoy tanto como para cada día y esas verdades especialmente son para este tiempo que estamos pasando.
Pero decidí enfocar esta enseñanza en la respuesta bíblica. ¿Cómo podemos o cómo deberíamos responder a la crisis?
Preparados
a. Para las enfermedades – Mateo 24:7-8 – “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres, y pestilencias, y terremotos en muchos lugares. (8) Y todo esto será principio de dolores.”
La Biblia nos advierte que este mundo pasará por tiempos difíciles. Vivimos en un mundo lleno del pecado y de las consecuencias de él. Es, en cierta forma, inevitable que lleguen las enfermedades. Entonces, podemos prepararnos mentalmente o sicológicamente para su llegada eventual
b. Para la muerte – Romanos 6:23 – “Porque la paga del pecado es muerte; mas el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Hebreos 9:27 – “Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio;”
La Biblia deja claro que todos moriremos una muerte física. Para el Cristiano (el que ha creído exclusivamente en Jesús para la salvación de su alma), esa muerte dará lugar a una eternidad en el cielo. Para el que no ha creído en Jesús, esa muerta dará lugar a una eternidad en el infierno, lo que se llama la segunda muerte.
c. Para la venida del Señor – Lucas 12:37-40 – “Bienaventurados aquellos siervos a quienes el señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá y les servirá. (38) Y si viene a la segunda vigilia, o aunque venga a la tercera vigilia, y los halla así, bienaventurados son aquellos siervos. (39) Y esto sabed, que si supiese el padre de familia a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. (40) Vosotros, pues, también, estad apercibidos; porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.”
Cristo viene. Podría ser hoy. ¿Estás preparado para su venida?
Paz
a. La Promesa de Dios – Isaías 26:3 – “Tú guardarás en completa paz, a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.”
Dios no ofrece una paz parcial sino completa. Si nos enfocamos en Él (eso requiere que tengamos una relación con Él – que hayamos nacido a Su familia por medio de la fe) y si confiamos en Él, Él nos guardará en paz. Por lo tanto, si no tienes paz, puede ser que has dejado de confiar en Él o que nunca has sido Su hijo.
b. El Poder de Dios – Juan 16:33 – “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
Si Jesús venció al mundo, también venció a esta crisis. Aunque este virus puede afectar nuestra salud y puede quitarnos la vida, jamás podrá quitar la vida eterna que tenemos en Jesús.
c. El Plan de Dios – Juan 14:1-3 – “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. (2) En la casa de mi Padre muchas mansiones hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (3) Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
d. La Paz de Dios – Filipenses 4:6-7 – “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y súplica, con acción de gracias. (7) Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”
Dios entiende que tendremos afanes o preocupaciones, pero dice que no deberíamos preocuparnos por ellos. Deberíamos llevarlos a Él en oración y, de esa forma, tendremos paz. Pero muchas personas oran a Dios y luego siguen llevando sus afanes consigo. Llévalos a Dios y déjalos allí. Él se encargará de ellos.
Paciencia
a. Con los temerosos – Hebreos 2:14-15 – “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, (15) y librar a los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.”
El que vive sin Cristo vive sin esperanza. Tema a la muerte porque no sabe lo que pasará después de esta vida o tal vez porque sabe que le espera el infierno después de esta vida. Jesús vino para librarlos de ese temor, pero la verdad es que mucha gente ha rechazado a Jesús y siguen viviendo con ese temor.
b. Con la voluntad de Dios – Romanos 8:28 – “Y sabemos que todas las cosas ayudan a bien, a los que aman a Dios, a los que conforme a su propósito son llamados.”
Gálatas 6:9 – “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos si no desmayamos.”
Dios está en control. Dios está obrando incluso este virus para nuestro bien. Sigue haciendo lo que debes hacer. Sigue obedeciendo y confiando en Él.
Proclama
a. El juicio de Dios – Romanos 2:2 – “Pero sabemos que el juicio de Dios contra los que hacen tales cosas es según verdad.”
Romanos 2:5 – “Mas por tu dureza, y tu corazón no arrepentido, atesoras ira para ti mismo, para el día de la ira y de la manifestación del justo juicio de Dios,”
Por medio del arrepentimiento y la fe, uno puede escaparse de o ser salvo de la ira de Dios y el juicio de Dios. Pero muchas personas tienen corazones no arrepentidos y siguen sus vidas rumbo a ese juicio.
Romanos 5:18 – “Así que, como por el pecado de uno vino la condenación a todos los hombres, así también, por la justicia de uno, vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida.”
b. La misericordia de Dios – Efesios 2:4-5 – “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
Dios, por medio de Su misericordia, ya dio vida a muchos, pero sigue ofreciendo vida a muchos más.
c. La gracia de Dios – Efesios 2:8-9 – “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; pues es don de Dios; (9) no por obras, para que nadie se gloríe.”
Los que somos salvos – los que tenemos vida eterna – es por la gracia de Dios. No es por nada de lo que nosotros hayamos hecho sino por lo que Él ha hecho.
d. La salvación de Dios – Romanos 1:16 – “Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”
En 1 Corintios 15:1-4, leemos que el evangelio es la muerte sepultura y resurrección de Jesucristo. No tenemos que hacer nada para ser salvos porque Dios ya lo hizo todo.
Conclusión:
Déjame preguntarle, ¿cómo responderás en la crisis? Todos deberíamos prepararnos para las enfermedades y la muerte.
Si nunca te has arrepentido de tu forma de vivir y confiado exclusivamente en lo que Jesús hizo cuando murió en la cruz por tus pecados, entonces tienes mucho que temer. Te espera una eternidad en el infierno. Hoy mismo deberías dejar de confiar en ti y decidir confiar exclusivamente en la sangre y el sacrificio de Jesús.
Y si ya eres salvo, espero que encuentres paz por medio de las promesas de Dios. Dudamos cuando quitamos la mirada de Jesús así que te animo a pasar aun más tiempo con Dios y con Su Palabra durante estos tiempos difíciles.
Pero te animo también a tener paciencia y a esperar que Dios obre como Él quiere y a seguir proclamando la verdad del evangelio.
En toda crisis y en todo momento la respuesta siempre ha sido y siempre será: Dios.