Volvemos a ver el gran círculo del pecado. Parece ser que está girando más y más rápido.
Sería bueno si nosotros pudiéramos ver, de la perspectiva de Dios, lo horrible que es el pecado. Es peligroso.
Estamos en un periodo de unos 45 años después de la catástrofe con Abimelec. Los siguientes dos capítulos van muy relacionados con este capítulo.
Vamos a ver cómo la nación de Israel vuelve a rebelarse contra Dios, a pesar de Su misericordia con ellos.
Vas a pensar que ya hemos visto esto antes – que es muy repetitivo. Es así a propósito. Dios nos vuelve a enseñar las mismas verdades porque son muy importantes.
Los jueces o libertadores que vemos en este capítulo son muy desconocidos. Leemos algunos versículos de ellos, pero luego desaparecen e Israel vuelve al pecado y la confusión.
El pecado y la obra de Dios en tu vida debería traerte al arrepentimiento, pero no siempre es así. Puedo decir que siempre te traerá remordimiento.
Lee el texto
Es una historia rara, pero es la misma historia. ¿Por qué es que Dios nos menciona esta historia? Para demostrarnos que así somos como seres humanos. Así somos cuando no tenemos a Dios como nuestro Rey
El contener o el refrenar del pecado es la misericordia de Dios – vs 5
a. Si Dios nos abandonara, iríamos al pecado tan rápido que no nos daríamos cuenta de cómo llegamos a donde llegamos
b. Después de la catástrofe de Abimelec, no hay ninguna evidencia de que querían mantenerse lejos del pecado, pero, aun así, Dios les mandó a dos jueces para darles un descanso de 45 años.
c. Proverbios 26:11 – “Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad.”
d. Cuando nos encontramos en el pecado, necesitamos más que una reforma o un alivio. Necesitamos la intervención de Dios
e. Parece que ellos ni agradecieron a los hombres que Dios usó. Pero fue la misericordia de Dios y la gracia de Dios que los había enviado para refrenar el pecado.
f. Si tú eres uno que lucha para la verdad y en contra del pecado, puede ser que te desanimes con el trabajo que nos queda, especialmente cuando nadie agradece. Déjame animarle a estar firme.
g. La Biblia describe, en 2 Tes. 2, que el Espíritu Santo detiene al pecado en este mundo. No lo detiene todo sin duda, pero es por la misericordia de Dios que no estamos más hundidos en el pecado.
El regreso al pecado es un ciclo degenerado – vs 6-9
a. Parece que cada vez que vuelven a la idolatría, se meten aún más y más en ella. Aún no hemos visto lo más feo de su idolatría.
b. Esta vez, tomaron a todos los dioses de sus vecinos – vs 6
i. La adoración de estos dioses involucraba actividades grotescas. No es como ir a una iglesia de otra denominación. Sería más parecido a ir a un bar homosexual y decir que ese es tu iglesia nueva.
ii. No estaban contentos con un dios. Los querían todos
c. Así es el pecado. Vives con un pecado y ese pecado resulta en que quieres más pecado – Proverbios 27:20 – “El infierno y la perdición nunca se hartan: Así los ojos del hombre nunca se sacian.”
Como algunos creen que, si llenan sus vidas de pecado, van a llegar a odiarlo como si uno intenta comerse dos litros de helado en media hora
d. Satanás quiere destruirnos – Juan 10:10 – “El ladrón (Satanás) no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
e. Si entendiéramos lo destructivo que es el pecado, lo odiaríamos como Dios. Pero creemos que el pecado no es malo. Creemos que podemos gustarlo como un postre y luego reparar el daño con caminar otro kilómetro. En realidad, el pecado es más como un pescado y el cebo (bait)
f. Satanás cuelga el pecado como el cebo pero, cuando lo hayamos mordido y gustado por un momento, él nos tiene atrapado
g. Dos verdades:
i. El pecado nos esclaviza – vs 8
Sin Cristo, estás esclavizado a los elementos del mundo.
ii. El pecado nos aflige – vs 9
Es un enemigo que no podemos derrotar solos (lleva la idea de estar atrapado)
Deberíamos orar para que nuestros hijos conozcan a Cristo antes de conocer a la aflicción del pecado
Cuando uno es librado del pecado y luego vuelve al pecado, estará aún más afligido y atrapado
El arrepentimiento del pecado llama la atención de Dios – vs 10-18
a. Parece que esta vez están sinceros. En el futuro, volverán al pecado, pero parece que esta generación estaba sincera.
b. Se dieron cuenta de que su sufrimiento es culpa de sus pecados. No es culpa de Dios. No es culpa del presidente. No es culpa de sus padres. Es culpa de ellos mismos.
c. ¿Cómo puedo orar para uno que conoce a, o por lo menos de, Dios pero vive en el pecado? Debería orar para que lleguen al punto de arrepentimiento. Tal vez tendrán que sufrir pero el sufrimiento está trayéndolos al punto de admitir que ellos mismos son culpables. – Romanos 2:4 – “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia y longanimidad, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?”
d. No necesitan otra confesión genérica. Tienen que identificar el error de sus caminos.
e. Por eso tal vez Dios les dejó seguir sufriendo – vs 11-14
f. Dios está esperando un corazón arrepentido y no una boca que quiere que las consecuencias desaparezcan. Muchas veces, durante la corrección de nuestros padres, no estamos arrepentidos – tenemos "la tristeza del mundo" (2 Cor 7:9-10) por las consecuencias, pero no pena por nuestras acciones.
g. Ellos respondieron aceptando las consecuencias – vs 15. El arrepentimiento verdadero acepta las consecuencias porque acepta la responsabilidad
h. Aceptaron la soberanía de Dios
i. Removieron los ídolos y empezaron a obedecer a Dios antes de que Dios les haya liberado – vs 16
Conclusión:
Como Israel, nosotros naturalmente nos encontramos atraídos al pecado.
o Cuando estamos hundiendo en el pecado, buscamos auto-reformarnos pero no sirve
o Nos encontramos atrapados por el pecado. Pero cuando nos damos cuenta de que estamos atrapados, cuando hayamos sufrido en nuestros pecados, podemos mirar a Dios y Su liberación
Jesús es nuestro libertador. Siempre tenemos escape y refugio en Él. Siempre librará. No siempre quitará las consecuencias de nuestro pecado, pero siempre perdonará y siempre nos ayudará a vivir en la libertad que tenemos en Él.
Tenemos que venir a Él con arrepentimiento, odiando a nuestro pecado, en el momento de nuestra salvación. Pero también tenemos que volver a Él en el proceso de la santificación – nuestras vidas Cristianas.